Tras varios meses en los que la entidad ha realizado una minuciosa comunicación al respecto, la Reserva Federal anunció el pasado 3 de noviembre que comenzaría a reducir lentamente el ritmo de compra de bonos en el mercado. El ritmo de compras mensuales se reducirá en 15.000 millones de dólares al mes, y el proceso finalizará en junio de 2022.
Ahora el debate se centra en la próxima subida de tipos
Ahora el debate político girará en torno a cuándo decidirá la Reserva Federal que se han cumplido los tres criterios establecidos para la subida y a qué ritmo subirán a partir de entonces los tipos de interés.
Los tres criterios establecidos por la Reserva Federal para la subida de tipos son los siguientes:
- Máximo empleo
- Inflación del 2%
- Inflación en camino de superar de forma moderada el 2% durante algún tiempo

En su rueda de prensa, el presidente de la entidad, Jerome Powell, dejó claro que la Reserva Federal se planteaba este debate en un marco de «gestión de riesgos» y que estaba sopesando el hecho de que la inflación se sitúe actualmente muy por encima del objetivo del 2% a pesar de que la economía aún esté lejos del pleno empleo.
Actitud expectante
Powell espera que el COVID continúe remitiendo a lo largo del invierno, favoreciendo así que los ciudadanos puedan retomar los antiguos patrones de empleo y consumo, lo que, a su vez, contribuiría a reducir las tensiones existentes en el ámbito de la oferta. Prevé que estos cambios de comportamiento comenzarán a favorecer la reducción de la inflación en el segundo o tercer trimestre de 2022.
Según el alcance de dichos cambios, los miembros más conservadores del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal (FOMC, por sus siglas en inglés) podrían tener argumentos para retrasar el endurecimiento de la política monetaria, tal y como defendían en septiembre.
Sin embargo, Powell se muestra mucho menos seguro que hace unos meses sobre las perspectivas de inflación y de máximo empleo.
En meses anteriores, estaba convencido de que, con el tiempo, el mercado laboral recuperaría la situación que tenía antes de la pandemia.
Tras la reunión del pasado 3 de noviembre, matizó en gran medida sus perspectivas y señaló que analizaría los datos para comprobar la evolución del mercado laboral y sus posibles consecuencias en la interpretación del objetivo de máximo empleo por parte de la Reserva Federal.
Igualmente, en septiembre, el FOMC señaló que los factores que provocaban el elevado nivel de inflación tenían carácter transitorio. En su última declaración, la entidad señala que dichos factores son previsiblemente transitorios: la confianza en su opinión anterior se ha reducido.
Margen de cambio
Si, en última instancia, las presiones inflacionistas que se registren en la primera mitad de 2022 acaban siendo más intensas de lo que prevé actualmente la Reserva Federal, el proceso de reducción de las medidas de estímulo se podría acelerar, anticipando el fin de los programas de compra de bonos, lo que, de forma implícita, despejaría el terreno para próximas subidas de tipos.
No obstante, Powell también afirmó que no le gustaría que pudiera haber ninguna decisión sobre el ritmo de reducción de los estímulos que sorprendiera a los mercados. Probablemente, eso significa que cualquier posible cambio en el ritmo de reducción de los programas de compra de activos se comentaría durante uno o dos meses antes en los discursos de la Reserva Federal y en las reuniones del FOMC.