La Reserva Federal aprieta las tuercas

Nuestro equipo de renta fija prevé que los tipos de interés en Estados Unidos podrían subir más de lo que descuentan los mercados. Pensamos que los tipos aplicables a los fondos federales podrían cerrar 2023 en 2,5% o más, un punto porcentual más de lo que descuentan actualmente las expectativas del mercado.  



Nuestro equipo de renta fija considera que las previsiones de tipos de interés presentadas por la Reserva Federal en diciembre no se ajustan a sus propias previsiones de crecimiento, inflación y empleo.  

La proyección mediana de los miembros del consejo y los presidentes de los bancos de la Reserva Federal es que el tipo de interés oficial se situará en 2,1% a finales de 2024, con una tasa de desempleo del 3,5% en esa misma fecha y una inflación subyacente del 2,1%, solo ligeramente por encima del objetivo del 2% fijado por la Reserva Federal, después de tres años de superación de dicho objetivo.

Los últimos datos apuntan a una tasa de desempleo del 3,9% en Estados Unidos y a una inflación del 5,7% [1].

¿Vamos camino de una inflación persistente?

Los indicadores salariales comienzan a poner de manifiesto la escasez de mano de obra en el mercado laboral estadounidense, y la inflación ha demostrado ser más persistente de lo esperado. Los precios de los vehículos de segunda mano han vuelto a subir, mientras que los de los coches nuevos continúan aumentando de forma constante. Las tensiones de las cadenas de suministro globales podrían prolongarse aún muchos meses. Además, la inflación ya no afecta solo a los bienes básicos, sino también a los servicios.

La escasez de mano de obra ha ofrecido un mayor poder de negociación a los trabajadores, por lo que los costes salariales podrían continuar ejerciendo presión sobre los precios de los insumos, lo que continuaría favoreciendo la inflación. Junto al aumento de los costes de la vivienda, el resultado podría ser un periodo de fortaleza cíclica y persistente de la inflación.

De la expansión al endurecimiento monetario

Con el fin de reducir la diferencia entre la previsión de tipos de interés y las presiones inflacionistas que anticipamos en Estados Unidos, el Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal (FOMC, por sus siglas en inglés) podría subir los tipos en las siete reuniones que celebrará a lo largo de 2022.

Con la economía estadounidense próxima al pleno empleo y la inflación, al menos en parte, impulsada por fuerzas cíclicas y estructurales, es posible que el banco central deba adoptar una postura más restrictiva para contrarrestar el aumento de la inflación.

El endurecimiento de la política monetaria podría lograrse subiendo los tipos oficiales por encima de la tasa «neutral» del 2,5% o con una reducción más rápida del balance de la Reserva Federal, que se ha disparado como consecuencia del programa de compra de activos puesto en marcha durante la pandemia para respaldar la economía estadounidense.

Prevemos que el FOMC comience a subir los tipos de interés en su reunión de marzo, y que en junio deje de reinvertir los cupones y los títulos próximos al vencimiento en el balance de la Reserva Federal. Si, tal y como esperamos, el FOMC sube los tipos en todas las reuniones que celebre a lo largo de 2022 y 2023, estos alcanzarán el 2,5% a finales de 2023. Sin embargo, lo que los mercados descuentan es que los tipos de interés alcanzarán un máximo de en torno al 1,6% a finales de 2024.

Normalización política en dos frentes

Una de las principales diferencias entre este ciclo de endurecimiento y los anteriores es que la Reserva Federal podría normalizar los tipos y el nivel de su balance de forma más o menos simultánea. La razón principal es que la orientación ultraexpansiva de su política monetaria exige un ajuste más rápido.

Parece haber margen suficiente, ya que el crecimiento de la economía estadounidense se sitúa aún por encima de la tendencia gracias a las generosas medidas de estímulo ofrecidas por el gobierno tras los cierres provocados por el COVID. Los balances de los hogares se muestran, en general, sólidos, los beneficios empresariales se han disparado y la economía está próxima al pleno empleo.

[1] El índice de gastos en consumo personal es el indicador de inflación preferido por la Reserva Federal; fuente: Personal Income and Outlays, noviembre de 2021, Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos.   


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