Eventos de crédito en China (I): impacto macroeconómico

En este primer informe de una serie de dos, Chi Lo, responsable senior de estrategia de la región de Asia Pacífico, analiza el impacto macroeconómico de los últimos eventos de crédito que se han producido en China. En la segunda parte, evalúa si estos mismos eventos podrían desencadenar una caída del mercado inmobiliario.  

Los analistas del mercado financiero han extraído paralelismos entre los eventos de crédito acaecidos recientemente en China [1] y crisis pasadas, como la crisis de las hipotecas subprime de Estados Unidos en 2008 desatada por la quiebra del banco de inversión estadounidense Lehman Brothers y la quiebra en 1998 del fondo de inversión libre (hedge fund) Long-Term Capital Management. Otros han vinculado estos sucesos con el estallido de la burbuja inmobiliaria de Japón en la década de 1990.

El excesivo endeudamiento, unido a los activos sobrevalorados, provocó una inestabilidad en los mercados en aquellos casos iniciales. Sin embargo, ninguna de estas situaciones ofrece pistas pertinentes para explicar los sucesos acaecidos en China, que han salpicado a instituciones sistémicamente importantes (SII) en un sistema movido por la normativa, no por el mercado.

Rescates al estilo chino

Mientras que los países desarrollados pueden ofrecer un rescate cuando ven inminente una crisis sistémica, el gobierno chico interviene regularmente en sus mercados de capitales y tolera pocos riesgos para la estabilidad financiera. Esto significa que las autoridades monetarias chinas saben cómo gestionar las tensiones financieras creadas internamente y son expertas en contener el contagio, al prevenir el secuestro del sistema financiero y prestar ayuda selectiva.

La estabilidad financiera es el objetivo político primordial en las tareas de rescate de China en una crisis. Dada la ventaja que le reporta su cuenta de capital relativamente cerrada, Pekín probablemente pueda seguir manteniendo bajo control los riesgos sistémicos. Su historial en gestionar antiguas crisis en grandes compañías (aquellas que poseen activos valorados en más de 2 billones de renminbis, equivalente a unos 312.000 millones de USD) dice mucho sobre sus destrezas y éxitos [2].

Sin embargo, el sistema financiero del país se está convirtiendo en uno de los más grandes del mundo con la apertura gradual de su cuenta de capitales y su integración en los mercados mundiales mediante flujos comerciales y financieros. Por lo tanto, la volatilidad que pueda surgir del mercado chino y de sus políticas económicas tendría efectos de largo alcance tanto en los mercados nacionales como internacionales.

Implicaciones: relajación de la política monetaria

Los riesgos que ahora se asocian al expansivo y a menudo hiperendeudado sector inmobiliario chino parecen abocados a persistir más tiempo, lo que probablemente generará volatilidad en los mercados chinos. Aunque esto posiblemente no cree un riesgo para el sistema, los últimos eventos de crédito están acumulando tensiones en los mercados financieros además de frenar el crecimiento de la economía, una situación que probablemente lleve a Pekín a seguir relajando la política monetaria para respaldar el crecimiento, allanando así el camino hacia el regreso de la reflación.

La exposición de los inversores extranjeros a los activos chinos no estará cubierta frente a cualquier brote de volatilidad financiera, lo cual indudablemente tambaleará la confianza, sobre todo en el mercado de deuda privada extraterritorial, que está expuesto a riesgos de crédito. Para aclarar este punto, los rendimientos del mercado extraterritorial ofrecidos por los bonos chinos sin grado de inversión denominados en dólares estadounidenses se han disparado a niveles máximos no vistos en décadas.

La creación del mercado extraterritorial en 2010 fue decisiva para la estrategia de Pekín consistente en reformar sus mercados de capitales e internacionalizar el renminbi. En este mercado se aplica un mecanismo de negociación bidireccional para las transacciones financieras celebradas en renminbis, lo cual, a su vez, crea un incentivo para que los extranjeros mantengan y negocien con renminbis, facilitando así la internacionalización de la divisa.

Sin embargo, los inversores extranjeros han sido sumamente cautos a la hora de negociar con activos denominados en renminbis en este mercado. Los recientes eventos de crédito reforzarán sus reservas, al menos a corto plazo, lo cual podría inducir a Pekín a replantearse sus estrategias de reforma del renminbi y los mercados de capitales.

¿Existe una red de seguridad lo bastante grande?

A grandes rasgos, aunque el sistema financiero chino se ha vuelto sistémicamente importante, es dudoso que la red de seguridad financiera internacional (proporcionada por instituciones financieras multilaterales) se haya expandido lo suficiente para acoger el surgimiento del sistema de China.

Según la estimación del Fondo Monetario Internacional, la red de seguridad global [3] (basada en recursos financieros de inmediata disposición, como las reservas de divisas y los contratos de swaps de los bancos centrales) asciende a unos 2,7 billones de USD. No obstante, esta cantidad es inferior a las reservas de divisas actuales de China, que ascienden a 3,3 billones de USD, y podría no ser suficiente para evitar un desastre en el caso de que estallara una crisis sistémica en China. 

Aunque esta hipótesis todavía parece improbable, no debemos descartarla de plano. Al fin y al cabo, se sabe que han ocurrido sucesos poco probables. Los recientes acontecimientos en China podrían (y, de hecho, deberían) sacudir a los mercados internacionales y restar complacencia a las autoridades respecto de los riesgos financieros globales. Se aduce que esas mismas autoridades deberían generar resiliencia sistémica a través de una arquitectura financiera multilateral.

Entre tanto, no cabe duda de que los inversores deberán mantenerse alerta en su gestión de riesgos. Si se producen más impagos en China en el futuro próximo, podrían ejercer presiones deflacionistas en los mercados financieros y de materias primas del mundo.

[1] Los eventos recientes a los que se hace referencia han tenido como protagonistas a la compañía estatal Huarong Asset Management en agosto y al segundo promotor inmobiliario del país, Evergrande, en septiembre de 2021.  

[2] Véase «Chi sobre China: los impagos de deuda china pueden acabar siendo favorables», 7 de julio de 2021.  

[3] «Idoneidad de la red de seguridad financiera global», informes del FMI, Fondo Monetario Internacional, Washington, DC, marzo de 2016. file:///C:/Users/826222/Downloads/_031016.pdf  


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