La prohibición del bitcoin en China puede favorecer el impulso de las cuestiones ESG

China está tomando medidas contra el bitcoin en un intento de solucionar problemas como la escasez de energía, el control climático, la disrupción digital y la progresiva erosión de su soberanía en materia de política monetaria. Al mismo tiempo, Pekín está adoptando la tecnología de registros distribuidos (DLT, por sus siglas en inglés), con el fin de mejorar sus resultados en materia de criterios medioambientales, sociales y de buen gobierno.  

Esta es una versión abreviada del artículo que lleva por título China prohíbe el bitcoin y adopta la tecnología DLT, con consecuencias en materia de criterios ESG, por Chi Lo

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Desde mayo de 2021, China ha intensificado sus medidas en materia de negociación y minería de criptomonedas. En el mes de junio, la provincia china Qinghai prohibió toda la minería de bitcoin, y fue seguida rápidamente por otras regiones. En julio, State Grid, la empresa estatal de energía, solicitó el cierre de todas las operaciones de minería de criptodivisas a escala nacional y las desconectó de su red.

Los factores económicos y medioambientales

La prohibición del bitcoin por parte de las autoridades chinas responde a un intento de solucionar los problemas de escasez de energía y perseguir el control del clima. El objetivo de China es alcanzar el pico de emisiones de carbono en 2030 y lograr la neutralidad de carbono en 2060. Son objetivos ambiciosos, ya que: 

  • el pico de emisiones previsto por China es mucho mayor que el de Estados Unidos y la Unión Europea; 
  • el plazo de China para alcanzar la neutralidad de carbono es mucho más corto (30 años tras el pico) que el de Estados Unidos (45 años) y el de la UE (71 años). 

El sector industrial, que representa el 80% de las emisiones de carbono, tendrá que reducirse y embarcarse en un proceso de transición hacia las energías limpias, ya que actualmente depende en un 67% del carbón. Sin embargo, los avances realizados en materia de fuentes de energías renovables como la hidráulica, la eólica y la energía solar no han sido lo suficientemente rápidos como para contrarrestar la caída que ha provocado la reducción de la producción de carbón en el suministro de energía.

Ante la disyuntiva de favorecer la extracción de carbón para aliviar la escasez de energía o comprometerse con sus objetivos de reducción de las emisiones de carbono, China ha optado por lo segundo.

La prohibición de minería de criptomonedas, que emplea una cantidad enorme de energía, es un paso importante para reducir el consumo de energía. La medida ha tenido un gran impacto (véase gráfico 1).

El Banco Popular de China ha intensificado sus medidas contra las criptodivisas desde mayo de 2021, ilegalizando de hecho todos los servicios y mercados de criptomonedas existentes en China.

El consumo mundial de electricidad generado por la red de bitcoin cayó con fuerza tras las medidas contra la minería adoptadas por Pekín en mayo de 2021 (teravatios/hora anualizados)

Pekín adopta la tecnología DLT

A pesar de las medidas adoptadas en contra de las criptomonedas, China ha trabajado en el desarrollo de un renminbi digital oficial, y está adoptando la tecnología de registros distribuidos por los beneficios que podría aportar a su sistema financiero y a su política monetaria.

El uso del efectivo está disminuyendo, lo que debilita la transmisión y el control monetario. Y un pequeño número de proveedores privados de pagos dominan el actual sistema de pagos, lo que afecta a cuestiones como la privacidad, la seguridad, el acceso y la competencia. El Banco Popular de China lo considera un riesgo para su soberanía política, por lo que, al ofrecer una plataforma digital para los pagos y las transacciones en una infraestructura descentralizada de pagos electrónicos, está tratando de atender la demanda de dichos servicios por parte de la sociedad.

Pekín sabe que la DLT podría favorecer el desarrollo de un renminbi digital con aplicaciones más amplias, como las finanzas virtuales y la inclusión financiera. Los bancos comienzan ya a utilizar esta tecnología para automatizar funciones como la presentación de información y la gestión de riesgos.

La digitalización puede reducir los costes de transacción, acelerar los procesos, aumentar el control normativo y reducir el riesgo. Las divisas digitales de los bancos centrales, como el yuan digital o e-CNY, pueden reducir los costes y las ineficiencias utilizando la tecnología DLT para estandarizar los sistemas operativos y de liquidación, lo que permitiría que los pagos transfronterizos se liquidasen casi al instante.

Los aspectos sociales

La inclusión financiera podría convertirse en un importante beneficio para la sociedad. En China hay muchas personas que aún no tienen cuentas bancarias, por lo que el yuan digital les permitiría acceder a los servicios bancarios a través de monederos electrónicos y cuentas digitales. Esta posibilidad contribuiría en gran medida a reducir la desigualdad social y económica, uno de los principales objetivos de la política de «prosperidad común» puesta en marcha por el presidente Xi Jinping. El sector de los servicios financieros está realizando algunas pruebas.  

Desde finales de 2020, se han realizado algunas pruebas para vincular el e-CNY con los sistemas de transporte, que han ofrecido yuanes digitales gratis a los residentes para incentivar el uso del transporte público. Si se utiliza de esta forma, el e-CNY facilita la neutralidad de carbono y ofrece beneficios sociales y medioambientales.

Buen gobierno y soberanía en materia de política monetaria

China tiene razones de peso para prohibir el bitcoin, desarrollar su divisa digital y adoptar la tecnología DLT.

En primer lugar, la «programabilidad» de un yuan digital debería permitir al Banco Popular de China aplicar con mayor precisión su política monetaria, impulsar la inclusión financiera e incluso utilizar la política conocida como «helicóptero monetario», inyectando liquidez a áreas concretas del sistema, fortaleciendo así la transmisión y el control de la política monetaria.

En segundo lugar, en un sistema sin dinero físico, que parece ser hacia donde nos dirigimos, un e-CNY podría eliminar el límite inferior cero de la política monetaria, lo que permitiría al Banco Popular de China utilizar tipos de interés negativos para hacer frente a los shocks deflacionarios y provocar una reducción del ahorro y un aumento del gasto entre los agentes económicos.

El sistema chino combina una arquitectura centralizada con una arquitectura distribuida, con el fin de crear un «anonimato controlado», frente al «anonimato irrastreable» de las criptomonedas del sector privado. Aunque las aplicaciones potenciales de la DLT están aún en fase de desarrollo, el Banco Popular de China ha señalado que el e-CNY incluiría ciertas características como la criptografía, para mejorar la privacidad y la seguridad, y la programabilidad, que permite la ejecución automática de las transacciones sobre la base de contratos inteligentes con criterios predefinidos. 

La internacionalización no es una prioridad

La categoría jurídica y la naturaleza centralizada del e-CNY ofrecen el marco adecuado para impulsar el uso internacional del renminbi digital. Sin embargo, China no tiene prisa por acelerar la internacionalización.

Aunque el uso transfronterizo del e-CNY para fines de comercio minorista podría servir de punto de partida para un uso más amplio en el futuro, la categoría del renminbi como divisa internacional depende fundamentalmente de que China abra su cuenta de capital, de la profundidad, liquidez y transparencia de los mercados de capital nacionales y de la credibilidad de la política monetaria. China tiene aún un largo camino por delante.


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