Para lograr la descarbonización es necesario potenciar las tecnologías con bajas emisiones de carbono. Tal y como explica Julien Bouyssou, si se desea garantizar el suministro de los metales de los que dependen estas tecnologías sostenibles es preciso utilizarlos de forma más eficiente y responsable.
La invasión de Ucrania por parte de Rusia ha tenido un impacto sustancial en varios mercados de materias primas, incluidos los mercados de metales. El precio del níquel, por ejemplo, alcanzó recientemente los niveles más altos desde 2007, y en el momento de redactar el presente artículo seguía estando en el nivel más alto de los últimos diez años.
El impacto de estos fuertes incrementos de precio se siente ya en los mercados, pero en algunos mercados clave, como el europeo, se sentirá en mayor medida en el futuro, dada su importancia en la transición hacia una energía con bajas emisiones de carbono, sobre todo en el caso de los metales que se utilizan en la fabricación de baterías, como el níquel, y en el de los llamados metales de tierras raras, cuya demanda podría aumentar de forma notable [1].
Un nuevo estudio realizado por la Universidad KU Leuven para la organización Eurométaux examina el papel de las tecnologías con bajas emisiones de carbono como el principal factor impulsor de la demanda futura de metales.
El informe, que analiza la importancia de los metales en la transición energética, se centra fundamentalmente en los metales básicos no ferrosos y el silicio, junto con el litio, el níquel y el cobalto, y los metales de tierras raras como el disprosio, el neodimio y el praseodimio [2].
Utiliza el Escenario de Desarrollo Sostenible de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), en cumplimiento del Acuerdo de París, para prever las necesidades de suministro de las tecnologías con bajas emisiones de carbono [3]. Dicho escenario prevé una demanda mundial anual de 75 millones de toneladas de los metales estudiados para 2050, frente a los 45 millones que contemplan las políticas climáticas actuales.
Tal y como señala el estudio, este aumento de la demanda podría provocar tensiones y cuellos de botella en las cadenas de suministro, aunque existen soluciones para aliviar estos problemas.
Problemas de suministro
La electrificación en el sector del automóvil se convertirá en el principal factor impulsor de la demanda, con un 50-60% del volumen total hasta 2050, seguido de las redes eléctricas y la producción solar fotovoltaica, con un 35-45%. Cinco metales (aluminio, cobre, litio, níquel y zinc) serán responsables del 80% de la demanda mundial.
Según Eurométaux, la demanda prevista en el Escenario de Desarrollo Sostenible para 2030 (véase el gráfico 1) de cobre, litio y níquel, junto con los elementos de tierras raras, supera la capacidad actual de los proyectos en curso. Estos problemas de suministro serán especialmente evidentes hacia finales de la década de 2020.
Los metales que son subproductos de los metales básicos y que dependen al 100% de la producción de estos, como el telurio, el iridio, el escandio, el galio, el germanio y el indio, desempeñarán un papel fundamental en la digitalización de nuestra economía. El crecimiento de la demanda de algunos de estos metales, que se prevé superior al 10%, podría verse fuertemente limitado por la producción de metales básicos.
Según el informe, y en lo que se refiere a Europa, la transición energética exige casi 5 millones de toneladas de aluminio en 2040, 1,5 millones de cobre y entre 300 y 320 millones de zinc. En 2050, se prevé que el consumo de litio se sitúe entre las 600.000 y las 800.000 toneladas (un 3.500% de la demanda actual) y el del níquel entre las 300.000 y las 400.000 (un 110% del consumo actual).
La satisfacción de esta creciente demanda será complicada a corto y medio plazo.
En teoría, los recursos nacionales podrían cubrir entre el 5% y el 55% del consumo europeo en 2030, pero los nuevos proyectos mineros se enfrentan a importantes obstáculos debido a la oposición local, la falta de marcos políticos de apoyo y la incertidumbre que existe en el aspecto técnico.
La capacidad de refinado de Europa para el litio o los elementos de tierras raras es limitada. Sin embargo, la creación de nueva capacidad para estos y otros metales hará que se importen mayores volúmenes de minerales metálicos en lugar de los propios metales, ya que Europa no dispone de suficientes minerales para sustituir las importaciones.
Esta dependencia de las importaciones provocará problemas de suministro en Europa hasta 2030 y años posteriores, lo que podría frenar el desarrollo de las tecnologías energéticas con bajas emisiones de carbono.
A partir de 2040, aproximadamente, Europa debería beneficiarse de una disminución de la demanda primaria y de mayores volúmenes de materiales disponibles para la reutilización y el reciclaje. Hacia 2050, se prevé que la oferta secundaria satisfaga entre el 45% y el 65% de la demanda europea de los metales más importantes, porcentaje que superará el 75% en el caso del litio y los metales de tierras raras, lo que contribuirá al cumplimiento del objetivo europeo de aumentar su autosuficiencia.
La importancia de las medidas destinadas a reducir la demanda
El estudio identifica varios mecanismos para aliviar algunos de estos problemas de suministro, entre los que incluye el enfoque en las importaciones sostenibles (sobre la base de la calidad de los programas de certificación), el aumento del potencial nacional de extracción y refinado y la mejora de las tasas de reciclaje.
No obstante, estas medidas deberían complementarse con otras destinadas a reducir la demanda. En la actualidad, los vehículos de pasajeros son responsables del 7% de las emisiones de CO2 a escala mundial, lo que ha llevado a que el Escenario de Desarrollo Sostenible identifique al desarrollo de los vehículos eléctricos como uno de los principales impulsores de los metales necesarios para la transición energética.
Para ello, todas las partes interesadas deberían fomentar la inversión en redes de transporte público y ferroviario, el desarrollo de vehículos más ligeros para reducir la demanda de metales y las tecnologías para favorecer el uso compartido de automóviles, lo que reduciría algunos de los problemas de demanda que podrían ralentizar la transición energética.
Las medidas destinadas a reducir la demanda, incluida la inversión en instalaciones de reciclaje para hacer frente al creciente problema de los residuos electrónicos, reducirían el impacto medioambiental y social que actualmente soportan algunos países exportadores como Chile y la República Democrática del Congo. Ello limitaría los efectos potenciales sobre la biodiversidad del desarrollo de nuevas explotaciones mineras, así como otros problemas en materia de cuestiones ESG.
El estudio de Eurométaux se centra en el escenario que sitúa el calentamiento global por debajo de los 2º C. El escenario más ambicioso de la Agencia Internacional de la Energía, que se propone lograr un nivel cero de emisiones netas para 2050 y que está en línea con un aumento de la temperatura global de 1,5º C, exigiría una transición energética más rápida y provocaría una tensión aún mayor en los mercados de metales. Así, las medidas señaladas resultarían aún más prioritarias.
Referencias
[1] Léase también Meeting critical metals demand for a sustainable future – Investors’ Corner (bnpparibas-am.com)
[2] Léase también Rare earth metals – How to limit the impact of the clean energy transition? – Investors’ Corner (bnpparibas-am.com)
[3] Léase también Objetivo de cero emisiones netas: la visión del sector energético – Investors’ Corner (bnpparibas-am.com)
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