Los mercados se dividen entre el pesimismo a corto plazo y la mejora de las perspectivas en un futuro. A corto plazo, las economías se enfrentan a nuevas restricciones, ante el cuello de botella que afecta a la producción de las vacunas, los obstáculos a los que han de enfrentarse los programas de vacunación y las mutaciones del virus, que provocan cierta inquietud sobre la eficacia de las vacunas.
Aunque todas estas circunstancias podrían afectar a la actividad económica, lo cierto es que los programas de vacunación están avanzando y que los gobiernos mantienen sus medidas de ayuda, lo que favorece una perspectiva optimista a más largo plazo.
En Estados Unidos, se aboga por aplicar medidas contundentes. Aun cuando no llegara a aprobarse en su totalidad el paquete propuesto de medidas por valor de 1,9 billones de dólares, no cabe duda de que la economía recibiría una importante cantidad de estímulos gubernamentales, lo que colocaría a Estados Unidos por delante de Europa, tanto en lo que se refiere al estímulo fiscal como al alcance de la recuperación tras la pandemia.
Aunque las expectativas de recuperación de la economía estadounidense podrían impulsar al alza los rendimientos de los títulos del Tesoro, pensamos que esta vez tendría que registrarse un considerable avance económico para que la Reserva Federal decidiera subir los tipos de interés.
Somos optimistas en lo que respecta a los activos de riesgo, y dado el entorno actual de riesgo macroeconómico y político, aumentaríamos nuestra exposición ante posibles indicios de debilidad. Mantenemos un posicionamiento largo en dólares frente a euros, ya que pensamos que la economía estadounidense va a superar a la europea. Mantenemos un posicionamiento corto en renta variable de gran capitalización de la eurozona.
En el siguiente vídeo y en este documento te ofrecemos más información sobre nuestro posicionamiento y nuestra asignación de activos.